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En el verano de 2001 tuve el dudoso privilegio de vivir durante tres semanas el corralito de Argentina. El País publica un artículo en el que hace un periodismo ficción muy interesante donde fantasea con un futuro en el que el euro ha muerto y la peseta, la neopeseta o el europeseta irrumpe en nuestra vida económica.
No sé si semejante situación puede llegar a producirse, aunque muchos avisan de esta posibilidad desde hace años. De ser cierta, sería un drama. De ser posible, ocurriría algo parecido a lo que yo viví en Argentina durante aquellas tres semanas. Mi amiga Mariana, por ejemplo, guardaba bajo la cama una caja llena de dólares porque no se terminó de fiar de los bancos. Al menos pudo salvar algo. Miles de personas, qué digo miles: cientos de miles asistieron perplejos a una tragedia monetaria en la que sus ahorros se dividían entre cuatro y lo que les quedaba en las cuentas no podían sacarlo sino con cuentagotas. Las colas daban la vuelta a las manzanas, los vivos se levantaban temprano y alquilaban las plazas más cercanas a las puertas, en las calles la algaradas eran generales, la gente cambiaba productos básicos en mercadillos callejeros. Incluso proliferaban las monedas: estaba el patacón, el lecop, el peso… las regiones imprimían otras monedas diferentes, en la televisión las noticias revelaban que en algunas partes del país los niños morían de hambre… parecía que el apocalipsis se desataba poco a poco…
Os dejo un video en el que se recogen algunas experiencias y en el que un locutor de radio andaluz, con décadas viviendo en Argentina, explica su visión de la situación. Muchos puntos son escalofriantemente similares a los que hemos vivido aquí. Otros, definitivamente no. Estamos en una entidad supranacional superior a la soledad argentina, hay voces que aseguran que todo está preparado para que desemboque en una Europa unida en lo fiscal y sometida al imperio del savoir faire alemán, hay quien sigue viendo luz en el horizonte. En Argentina no había luz, todo eran tinieblas. Diez años después, el video sigue teniendo validez y Argentina sigue medio hundida pero con luz en su interior porque no hay mal que cien años dure ni pueblo que lo soporte.