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hatuey por Hachero

El indio Hatuey huyó de la isla La Española a la de Cuba con un mensaje nada tranquilizador: ‘Este es el Dios que los españoles adoran‘, dijo a los nativos que salieron a recibirlo mientras les mostraba una canasta de oro y joyas, ‘por esto pelean y matan, por esto es que nos persiguen y es por ello que tenemos que tirarlos al mar‘. Los taínos de Cuba lo miraban incrédulos pero el tipo, que había cruzado las aguas para alertarlos, continuó su encendido discurso: ‘nos dicen estos tiranos que adoran a un dios de paz e igualdad, ¡pero nos roban las tierras y nos convierten en esclavos!‘.

hautey por Hachero

Los indígenas no sabían qué pensar ni de quién hablaba ese cacique tan acalorado. ‘Nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas‘. El cacique Hatuey, el primer indio que organizó una lucha armada contra los conquistadores españoles en el continente americano, acabó su soflama: ‘incapaces de igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro para que nuestras armas no los hieran‘. Hatuey había arribado con varios cientos de indígenas, igualmente alterados, a los alrededores de la actual Baracoa, en el punto más oriental de la isla de Cuba, donde hoy es un héroe que tallan los artesanos, que preside parques, que da nombre a garitos de refutado prestigio y a otros de no tanto esplendor.

Baracoa por Hachero

El 2 de febrero de 1512, después de encabezar una rebelión de corte guerrillero en los alrededores de Sierra Maestra, precisamente donde cinco siglos y medio más tarde se desarrollaría otra guerrilla igualmente legendaria pero formada por barbudos, el indio Hatuey encontró la muerte de un modo no menos mítico.

Santiago de Cuba por Hachero

Fortaleza española de Santiago de Cuba

Los españoles ataron al indio rebelde a una estaca donde habría de arder. El fraile ejecutó el protocolo para estas actuaciones: ¿desea convertirse al cristianismo para entrar en el cielo?

El indio Hatuey contestó: ‘¿y los cristianos también van al cielo?

El sacerdote asintió grave pero esperanzado: se le asomaba una conversión, siquiera en extremis.

‘No quiero entonces ir yo allá sino al infierno, por no estar donde estén y por no ver tan cruel gente‘.

Durante muchos años se consideró que Hatuey murió en los alrededores de Baracoa, donde los españoles sufrieron los permanentes ataques de su guerrilla, porque el relato de Diego Velázquez, el conquistador que lo capturó (fundador además de las primeras siete ciudades de Cuba), señalaba Yara como lugar de la ejecución, pero hoy parece aceptado que todo ocurrió algo más al interior de la isla, en otra Yara, pero en Granma. No importa. Baracoa sigue ostentando orgullosa su efigie como bandera, presidiendo el parque de la Independencia, junto a la iglesia Mayor, toda una declaración de intenciones para honrar a un héroe mítico que pagó con su vida su rebeldía y que abandonó este mundo con una chulería que pasó a la historia.

Baracoa por Hachero

Una historia que, precisamente, se estremece cada vez que alguien muerde unas galletitas Hatuey, cada vez que alguien apura una cerveza Hatuey tipo Ale y marca Bacardi o bien se inclina por una pinta de malta fabricada por la empresa cervecera Hatuey Santiago, de la cercana Santiago de Cuba.

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La historia del indio Hatuey consta en la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, de Fray Bartolomé de las Casas, pero puede seguirse a través de las etiquetas de los productos a los que da nombre: Hatuey ayudó a dar forma a la leyenda negra de la conquista española y esa fue su venganza: sin embargo, su diatriba contra el dinero y las joyas no sirvió de mucho y la venganza del capital fue mucho más virulenta:

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Hatuey como marca registrada para ganar dinero.

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