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Existe una comunidad en el norte de Bogotá que se denomina Tercera Fuerza y que, como pueden leer en sus camisetas, tienen sus referentes políticos en la Herencia, la Tierra y la Comunidad. De cuando en cuando se reúnen y apoyan manifestaciones anti-izquierdistas, bajan al centro de Bogotá y exhiben su estética neonazi, sus cruces gamadas y demás parafernalia de difícil digestión en este lado del charco. 
Son neonazis, pero neonazis andinos, lo que en Europa resulta un tanto difícil de entender por el empeño que tienen los neonazis europeos en excluir a todo el que no hunda sus raíces en el viejo continente. Los neonazis de Bogotá tienen su propia página web: http://www.tercerafuerzanacion.org/, donde explican su fascinación, sobre todo, por Rudolf Hess, el lugarteniente de Hitler que huyó a Inglaterra y quedó preso durante décadas, hasta su muerte. Tercera Fuerza ha intentado alguna vez celebrar su cumpleaños en Colombia pero no ha tenido mucho éxito porque incluso el gobierno de Álvaro Uribe les paró los pies. Eso sí, en 2011 consiguieron celebrar el cumpleaños del Fürher .
El grupo Tercera Fuerza nació en la ciudad colombiana de Pereira, en el eje cafetero, pero, cosas de la vida, su trayectoria se detuvo cuando algunos de sus miembros se trasladó a vivir a España, donde supongo que se sentirán más arropados racialmente. Entre ellos hay algún español, como el periodista Fabio, un falangista octogenario, y entre todos aspiran a alcanzar la cifra de 100.000 asociados, una cosa un tanto utópica en un país que se supone marcado por el estigma de las razas inferiores (en la ideología de los admiradores del austríaco en Europa).
Por extraño que suponga, Tercera Fuerza se declaran nacional socialistas y seguidores del general Rojas Pinilla, el único general golpista en la historia de Colombia (curioso que un país como Colombia, tan convulso, sólo haya tenido un golpe de estado en todo el siglo XX). Los cabezas rapadas de Colombia se saludan con su SEIG HEIL y no se consideran tan americanos como europeos, descendientes de aquellos conquistadores que ganaron un nuevo mundo para las coronas del Viejo Mundo (y sus bancos, más que nada). La mayoría de sus componentes tiene aspecto caucásico y europeo pero los había también con marcados rasgos locales.
Los miembros de Tercera Fuerza tienen pocos judíos en Colombia a los que martirizar pero, dejando atrás eso de la raza, en la política pueden explayarse a gusto en una nación repleta de guerrillas comunistas y grupúsculos de izquierda. Se les relaciona con los grupos paramilitares de autodefensa y sus peleas con los estudiantes más revolucionarios son antológicas. Eso sí, en el vecino dirigente venezolano, Hugo Chávez, han encontrado un filón de indignación y ahora, además, en Gustavo Petro, el nuevo alcalde de Bogota, un antiguo guerrillero muy crítico con las políticas de Álvaro Uribe y con el actuar de los grupos de extrema derecha. Aquí los ven cantando el himno colombiano y atizando a un muñeco que representa a Hugo Chávez.

Aquí tienen a sus muchachas, muy rubias y monas ellas, tal vez más preocupadas del descanso del guerrero que de la lucha política propiamente dicha. Eso sí Costa Rica, México, Uruguay, Argentina o Chile son otros países son fuerte presencia neonazi. Un panorama completamente desconocido en Europa por el gran público.