Viaje a Egipto: con la máscara de Tutankamon

Tutankamon era un tipo contrahecho, con un pie torcido, caderas más que anchas y posiblemente problemas de entendimiento. Nadie lo diría al contemplar su máscara funeraria, probablemente la más bella hecha jamás: cincelada en oro, con incrustaciones de obsidiana, lapislázuli, turquesa, cornalina y vidrio. Su brillo es asombroso, su rostro irradia luz, la combinación de colores de las piedras semipreciosas es sobria pero al tiempo confiere vida al rostro del faraón. Es increíble el grado de perfección alcanzado tres mil quinientos años atrás y que su autor sea hoy un absoluto desconocido. Más increíble parece que el cadáver, su...

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