Donde reside el alma de los armenios

Entre las nubes bajas de las negras tierras del Alto Karabaj se levanta una iglesia. Es gris, parece húmeda y abandonada, erigida sobre una colina como a modo de capricho, está amurallada, parece a la defensiva. ¿Quién querría venir aquí? El taxista me deja en la puerta. Se santigua, mira alrededor, me dice algo ininteligible, sonríe, se aprieta la gorra contra las sienes y reclina el sillón del conductor para echarse a dormir. Supongo que me espera. Bajo al frío mediodía y noto la humedad de la neblina. El complejo parece abandonado. Pero no lo está: tan sólo llueve...

Leer más