Montmartre, santidad y vicio

San Dionisio, y su cabeza, en la catedral de Notre Dame En el año 272 de esta era Dionisio, a la sazón primer obispo de París, fue capturado por las tropas de la imperial Roma y decapitado en un monte cercano a la ciudad. Los soldados debieron frotarse los ojos varias veces cuando el ajusticiado se agachó, recogió su cabeza cercenada y se marchó por donde había venido. Dice la leyenda que el sorprendente Dionisio caminó seis kilómetros con la cabeza bajo el brazo, que atravesó el monte, que recorrió caminos y vadeó riachuelos para, y finalmente, entregársela a...

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