Las extravagantes tuberías soviéticas

Serpentean por las calles, se encaraman en descansillos, rodean plazoletas, se cuelan con descaro en parques infantiles, dificultan la salida de los vecinos, afean el paisaje y lo convierten en la pesadilla de algún niño gigante que juega desde las alturas con las ciudades como si fueran maquetas de lego. En ocasiones van dos en paralelo, otras veces son más, tal vez cinco, diez, enormes racimos de tubos plateados que se adentran en jardines, discurren paralelas a las viviendas, saltan carreteras y canales. Son horribles pero dentro viaja a toda pastilla el confort de los vecinos. En su interior...

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