Viaje a Abjasia: en el Parlamento destruido de Sujumi

Aún resuenan por las paredes los ecos de los pasos de los orondos miembros del Soviet abjasio saliendo en tromba de los ascensores, aunque éstos, los ascensores, yazcan despanzurrados en sus huecos, sus cables mirando la negrura vertical en una muda súplica, o tal vez en un recuerdo de sus años felices. Las oficinas están abiertas, arrancadas puertas y marcos, y crujen los pasillos al paso del visitante, las baldosas levantadas en una orgía de papeles, excrementos y escombros, un silencio sólo roto por el parsimonioso deambular de alguna vaca lechera…   La escalera de servicio amenaza ruina, su...

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