Dacca: la mayor operación salida del mundo

  A las puertas de un vagón una mujer grita desesperada. Ha perdido a su hijo pero la marea humana hace difícil incluso el moverse, ¡cuánto más encontrar a otra persona! ¡Y peor aún si mide menos de metro y medio! La señora grita, palmotea, gime y llora pero la multitud avanza inmutable, lenta y parsimoniosa, arrastra cualquier cosa a su paso. ‘¡Mi hijo!’, hipea intentando abrirse paso entre la gente. Hay quien mira curioso, hay quien ríe, hay quien suda porque no puede permitirse el lujo de perder el tren. De hecho nadie puede permitirse el lujo de...

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