Etiqueta: muertos

El festival de los fantasmas hambrientos

En una acera de Casual Bay, en la isla de Hong Kong, una señora quema papeles al caer la noche: la hoguera lanza chispas a la oscuridad y la imagen es llamativa. Saco la cámara pero la apacible señora muta a monstruo nocturno que me amenaza con un dedo. Parece fuera de sí. ¿Es para tanto una simple foto? ¡Sí, lo es! Porque a la señora tal vez no le importe salir en una instantánea pero a los fantasmas que la rodean sí. Por eso no puedo hacer fotos. Porque los fantasmas quedarían atrapados en la imagen y ya...

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Los muertos insepultos de la Fontanelle

El cementerio de la Fontenella alberga los huesos de muertos sin sepultura, muertos sin descanso, occisos de guerras lejanas, de enfermedades contagiosas, muertos nuevos y muertos viejos, almas atormentadas que vagan erráticas porque sus espíritus se sentían ultrajados por esta falta de atención. Ánimas que, no obstante, encontraron consuelo en el buen corazón del napolitano medio, el vecino de cualquier casa, el feligrés de alguna de las quinientas iglesias de la ciudad, el camorrista que extorsiona a su panadero, el marinero a sueldo, el que cocina pizzas. Por eso descansan aquí, mimados y ordenados, algunos con monedas sobre el cráneo, otros con caramelos, con peluches, con estampitas de las vírgenes o de los santos o del mismísimo Jesucristo. Dice un cartel a la entrada que los napolitanos han intentado al menos darle alivio a estas almas abandonadas con pequeños gestos amables. Por eso hay napolitanos que han adoptado una de estas calaveras, uno de estos húmeros, tibias, de esos omoplatos, como miembros de su familia. Y les traen caprichitos, bien un caramelito, bien un rosario, ora una estampita, ora un relicario. Los muertos, que están muertos pero no han dejado de ser sensiblones, pueden devolver los favores y hacen pequeños milagritos y ayuditas del día a día: por eso algunos cráneos están en urnas de cristal, por eso alguno tiene pintarrajeado un Jesús te ama, por eso les llevan...

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Viaje a El Cairo: en la ciudad de los muertos

  Mohammed guarda un tesoro en el jardín de su casa: la tumba de una princesa. En Egipto es fácil tener un tesoro de esta magnitud en el jardín de tu casa, si tienes casa y si tienes jardín. Porque apenas hay centímetro de tierra por el que no hayan pasado todas las civilizaciones posibles de oriente medio. Pero el tesoro de Mohammed no es tan antiguo. En su pequeño vergel se levanta una tumba con techos de veinte metros de altura, tal vez más, finamente ornamentados, decorados con profusión de detalles, de arabescos, paredes policromadas, columnas severas rematadas...

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Los muertos ausentes del cementerio de Bogotá

Los nichos de la sección occidental del cementerio central de Bogotá guardan miles de cadáveres ausentes. Beatriz González los ha dibujado para que tengan presencia, secuenciados en cuatro sencillos dibujos serigrafiados. Por eso no tienen cara. Tampoco tienen cuerpos, ni nombres, ni apellidos. Se les reconoce como NN, la expresión latina Nomen Nescio, que significa ‘desconozco su nombre’. Sí tienen una presencia más corpórea los que aquí denominan ‘cargueros’. O porteadores. Soldados del ejército que los llevan atados como chorizos a unos palos con los que recorren kilómetros y kilómetros. O campesinos que han encontrado a compañeros asesinados por...

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Los muertos del Museo Británico

El cadáver de Isabel II reposa sobre una esterilla deshilachada en el interior de una urna acondicionada. Está desnudo, seco, y uno no puede reprimir un gesto de desagrado por lo desigual de su cuerpo, las arrugas que le surcan el tórax, los dientes rotos de su boca a medio abrir. Un flash le da vida efímera al iluminar un ojo entreabierto. A su lado se encuentra su célebre pamela roja y una falda del mismo color, tiesa y comida por el tiempo. Un niño asiático, regordete y maleducado, señala y se ríe. Es el símbolo de un imperio olvidado,...

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