Viaje a Bogotá: con los Embera desplazados por codicia

En las frondosas selvas del Chocó vivía Alcides. Transitaba por su vereda en un inagotable ir y venir para asegurar algo que echar a la boca a sus familiares. Un día mataba un mico, oiga, y otro pasaba el día deslomado en las finquitas para sacar algo de tomate, cebolla o maíz. La selva es generosa, no como estas sórdidas calles en las que el humo dulzón de esas cosas que fuma la gente te atrapa las narices y quiere como tumbarte en el suelo. Alcides conocía el valor de cada planta, de cada flor, conocía las veredas, las...

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