En el revolucionario aeropuerto de Hong Kong

No hay nada que un periodista agradezca más que el que una noticia de alcance mundial vaya a recibirle al aeropuerto. Y ahí están: son miles. Desde el momento de cruzar la puerta de salida están a tus pies. Ni siquiera tengo tiempo de dejar la mochila en el suelo cuando una lluvia de manos me ofrece panfletos, dípticos, trípticos, charlas, saludos efusivos, sonrisas enmascaradas, explicaciones en cualquier idioma. Claro que no soy el único objetivo de este recibimiento. Cualquier que llegara al aeropuerto de Hong Kong conmigo, días antes y días después, recibiría este emocionado agasajo. Porque los...

Leer más