Marroquíes de ida y vuelta

En el puerto de Barbate dos mujeres marroquíes sienten que se les escapa el aliento. Se abanican, lloran. Les acabo de dar un disgusto. Han viajado durante horas desde Almería para recoger a un familiar que ha llegado de Marruecos en una patera. La guardia civil lo ha interceptado, junto a varias decenas más de inmigrantes, en alta mar. Ahora esperan en una nave pesquera a su identificación y traslado. Las dos mujeres observan desde lejos. ¿Qué esperan?, les digo. ‘A mi primo’, me dice una con cierto malhumor, ‘venimos a llevárnoslo a casa’. Las miro incrédulo. ¿Llevarlo a...

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