Viaje a Etiopía: la entretenida ceremonia del café casero

Melaknesh me invita a un café en su casa. La sigo interesado hasta el miserable cuartucho lleno de polvo y trastos donde una mujer se mueve entre sombras con un bebé agarrado al pecho. Es mi casa, dice la niña, y de entre las sombras sale otro pequeño con cara de guasón. Siéntese aquí que le preparo el café en un momentito. La niña barre entonces la entrada de su casa, recoge ramitas, hojas, trocitos de madera, una bolsa de plástico. Las amontona en el suelo y busca entonces una yesca: no sin dificultad consigue hacer fuego y entonces coloca...

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