En el cementerio de los ositos de peluche

Bajo esa cruz yace un niño que no conoció la sonrisa. Un niño que confundió la vida con el dolor, la infancia con la tortura, la maternidad con la pena. Bajo esas cruces yacen niños que nunca lo fueron, niños que se asomaron a la vida con miedo, con pánico. Con terror. Niños que nacieron en silencio, con miedo a llorar, con miedo a patalear. Maksutov no tuvo tiempo porque apenas sobrevivió tres meses en el gulag de Dolinka, el karlag que inspiró las pesadillas de Solzhenitsyn. Cižova tal vez ni lloró porque murió al poco de nacer. Podlesnaâ,...

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