Las norias humanas de Bangladesh

Sube la noria entre las risas de unas quinceañeras que miran desde las alturas el horizonte del parque Shishu. Un horizonte cercano, presumo, porque la noria asciende lo justo para que se pueda ver la copa de los árboles mas bajos. Y así debe de ser porque si la noria tuviera más altura las quinceañeras no tendrían problemas en recrearse en el horizonte de la monstruosa ciudad de Dacca pero entonces los muchachos que hacen de motor humano no alcanzarían las cabinas ni con el más portentoso de los saltos. Porque la noria no sólo es de madera coloreada...

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