Viaje a Baalbek: los templos de la lujuria

Justo bajo mis pies unos padres trajeron a su hija adolescente para que la desvirgara algún desconocido. Sentado sobre una pared medio derruida mis pies cuelgan sobre lo que debió ser el sancta sanctorum del templo romano de Júpiter mientras el atardecer colorea la plaza de un amarillo líquido y brumoso. Puedo imaginar entonces a los padres agarrados de la mano, sonrientes, intercambiando miradas cómplices mientras que un desconocido, insisto, desfloraba a su hija impúber. Suena duro pero suena duro ahora: hace cinco o seis mil años podía no sonar tan extraño. Los cananeos eran así, tenían esas costumbres,...

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