Viaje a Israel: muros y fronteras de un país enchironado

Durante la primavera del año 2004 tuve mi primera experiencia con los cuerpos y fuerzas de seguridad de Israel. Ocurrió en el aeropuerto del Prat, en Barcelona, en el mostrador de la compañía israelí El Al Israel Airlines cuando me disponía a viajar, junto a mi pareja, a Tel Aviv. Las inmediaciones del mostrador estaban acotadas y vigiladas por varios agentes de paisano y algún policía nacional de España. Éramos los únicos clientes en un gran espacio vacío. Tras el mostrador se perdían dos azafatas solitarias esperando trabajo pero éste aún tardaría en llegar. Dos agentes de paisano nos separaron, a mi pareja y a mí, y nos interrogaron de la manera más agresiva y ofensiva que pueda uno imaginarse. Me tocó en suerte un tipo llamado Boris que comenzó por preguntarme a gritos el motivo de mi visita a Israel. Le pedí educadamente que no me gritara pero el tipejo continuó soltando saliva a voz en grito y en inglés. Mientras, mi pareja sufría el equivalente, interrogada por una agente de paisano. [spacer size=”20″] Al segundo grito le dije al ominoso Boris que si quería gritarme lo hiciera en mi lengua. El individuo me miró atónito porque no podía entender que no comprendiera el idioma universal y pasó a gritarme en castellano. Entonces le grité yo también en castellano. Fue el acabóse: ‘acompáñeme’, dijo, y, junto a mi...

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