Mascando kat, las flores del paraíso, en la ciudad de Harar

  Hasta donde alcanza mi vista: kat. Cultivos familiares, cosechas propias, huertas de andar por casa. Hasta donde consigo caminar: kat. Gentes mascando a la sombra en los campos, mujeres vendiendo enormes bolsones por las calles, hojas tiradas por el suelo alfombran el asfalto. En el campo, los arbustos están bien alineados, abiertos a despejadas veredas centrales, desbrozados. Cuidados y hasta mimados. Miro a mi alrededor y no hay otro cultivo. De pronto aparece un campesino, alarga la mano, arranca unas hojas y se las come. Sonríe con una sonrisa verde y me invita a un cobertizo de adobe....

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