Viaje a Transilvania: en el castillo de Drácula (que nunca llegó a pisar)

A unos treinta minutos en autobús de la inquietante iglesia negra de Brasov (negra por el hollín que le dejó como recuerdo un incendio ocurrido sabe Dios cuándo) se levanta el castillo de Bran, una construcción muy coqueta con una fama desmerecida: dicen que fue el de Drácula y resulta que, en el mejor de los casos, Drácula, que no existió como vampiro sino como un sádico de tomo y lomo, pasó un par de días en él, y lo hizo encadenado en una mazmorra. Brasov es una ciudad complicada, situada en la Transilvania hoy rumana pero aplastada bajo...

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