La ciudad de las torres vigía

Las torres de Cádiz tienen espíritu de árboles de bosque espeso, de espiga que huye de la maleza bruta, de hierba rala que se niega a serlo. Las torres de Cádiz estiran el cuello buscando luz, escapando de la penumbra, hastiadas de suelo. Porque Cádiz es salada claridad pero sólo en las alturas, sólo escapando del asfalto y el empedrado. Abajo es salada oscuridad, achicados los espacios por las casas que entrechocan sus balcones, la estrechez de las calles, a resguardo de la humedad infinita que carcome los huesos. Abajo es sombra de la que el mortal huye al...

Leer más