Francisco Ximénez, el sevillano que tradujo la Biblia de los Mayas

En el principio, los dioses crearon el mundo, los valles y las montañas. Más tarde dieron vida a los animales pero como no les rindieron adoración decidieron que se comieran unos a otros. Concibieron entonces hombrecillos de barro pero resultaban demasiado imperfectos y los dioses acudieron entonces a la madera. Los hombrecillos de palo tenían algo más de fortaleza pero no carecían de sentimientos así que los dejaron en la selva como simios sin alma, abandonados a su suerte. No se amilanaron los dioses y siguieron creando engendros con la esperanza de que alguno resultase fiel a la frágil...

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