Cuba: El granadino que decidió morir de viejo

      Antonio del Rosal Vázquez de Mondragón fue un tipo tan jovial y simpático que sus captores le dejaron elegir cómo quería morir. Acababa de ser sentenciado a muerte por el propio Máximo Gómez, el líder de los independentistas cubanos, en el contexto de la guerra que libraban contra la metrópoli. Antonio, que en ese momento era teniente del batallón de cazadores de Chiclana en Cuba, husmeó el aire, miró a sus carceleros y les dijo: de viejo. A su alrededor estalló una tromba de risas, el rehén volvía a arrancarles risotadas, y la anécdota creció hasta convertirse en...

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