Etiqueta: Baalbek

La piedra de Abdul

La piedra de Abdul tiene casi veinte metros de largo, seis de ancho y una altura de cinco metros y medio. Es el orgullo de Abdul, no hace falta decirlo. Podemos decir que quiere tanto a su piedra como a su familia. Y no es un menosprecio, ni mucho menos: su esposa, sonriente a su lado, descarta cualquier tipo de celos con una amplia sonrisa: entre ellos siempre habrá una piedra. Ambos posan para mi cámara ante la piedra de Abdul. La piedra de casi veinte metros de largo, seis de ancho y una altura de cinco metros y...

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Los fantasmas del hotel Palmyra

En la habitación hace frío y no me fío de una estufa que pierde su tubo por las alturas. La cisterna del inodoro hace ruido y la puerta del baño no cierra del todo. Miro la cama con aprensión pero no hay nada que temer: es muy cómoda aunque a cada movimiento cruje y gime como si celebrara una orgía multitudinaria: duermo hecho una momia, sin moverme, pero al menos es calentita y mullida. Pienso entonces en quién habrá dormido aquí antes que yo: ¿el emperador de Etiopía, Hailé Selassié? ¿El Sha de Persia? ¿Tal vez Nina Simone, la...

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Protestando en Baalbek

A las afueras de mi hotel de Baalbek una fila de muchachos baila, trenzados sus brazos en un abrazo fraternal, al son de música revolucionaria. El grupo es pequeño, nada que ver con las grandes multitudes de Beirut, donde decenas de miles de manifestantes llenan la plaza de los Mártires. ‘Es que Hezbollah nos ha amenazado’, me dice un joven que prefiere no darme nombre alguno, ‘por eso si usted se fija no encontrará casi ningún hombre mayor, solo mujeres y chicos jóvenes’. Miro a mi alrededor y es cierto, parece el recreo de un instituto. Una chica interviene:...

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El Joker se pasea por Beirut

Arthur Fleck es un desecho social atormentado por su enfermedad mental, sometido a una madre demente, marginado por su entorno  y dependiente de unas pastillas que lo mantienen en un angustioso limbo. Cuando el desprecio de los poderosos le impacta de lleno y pierde la medicación que lo mantiene apocado por culpa de recortes económicos, Arthur Fleck despierta de su sopor y saca al monstruo que lleva dentro. Ya no es Arthur, es un cúmulo de rencores, de odios amasados durante décadas, una mezcla de frustración y de perdidos al río. Ya no es Arthur, como digo, ahora es el...

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