Viaje a Mardin: kurdos, libros infantiles y una larga historia (II)

Vuelvo a mi hotel de Mardin cargado de libros infantiles y con la historia de Aziz en la cabeza mientras deambulo por las calles de esta extraña y hermosa ciudad. Una ciudad que se derrama por las laderas de una colina y que parece hecha a base de castillos y fortalezas y casas señoriales y palacetes y templos y escaleras y grandes salones. Todo color de miel y en la empinada pendiente de un monte coronado por un castillo. Al caer la noche las impresionantes mansiones adoptan un color lúgubre, en las iglesias parecen moverse las sombras de los...

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