Viaje a China: el difícil mundo del pececillo en el sudeste asiático

Encerrado en un claustrofóbico espacio un pececillo me mira. Y puede verme porque su jaula es transparente y pende de las alturas, así que casi que me mira de arriba abajo. Pareciera un milagro que un pez esté suspendido en las alturas y me mire con hastío, pues tal refleja su mirada, pero no lo es porque un milagro es algo único, por definición, y aquí veo cientos, miles, tal vez sean decenas de miles, de pequeños pececillos que cuelgan en pequeñas bolsas esperando que alguien se acerque a interesarse por ellos. Y los transeúntes no tardan en observarlos,...

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