Con la conciencia tranquila voy al sacrificio

El 3 de julio de 1898 el gaditano Pascual Cervera y Topete supo que pasaría la historia. Pero no por sus hazañas, que las tenía, ni por su valor, del que no había duda. Cervera supo que su nombre quedaría retratado indefectiblemente en los anales de la historia como el hombre que perdió Cuba. En su defensa hay que decir que la responsabilidad no fue suya sino de sus altos mandos, apoltronados en cómodos sillones de palacio, y que la orden no dejaba sospechas porque se le instó a luchar contra una flota muy superior y a pleno día....

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