Manuel García era un tipo sediento de amor y padre además del niño Rubén

Manuel García era un tipo sediento de amor y encontró entre los brazos de Rosa Sarmiento el consuelo a su afán. Los amores fueron un escándalo porque Rosa era sumamente bella pero también algo más: su prima. Cuando el vientre de doña Rosa dejó adivinar que los escarceos habían dado paso a lo evidente, la propia iglesia no tuvo inconveniente en emitir las dispensas necesarias para que la criatura tuviera un hueco en la rancia sociedad criolla del centro mismo de América. Aún no había parido doña Rosa cuando se le encendieron las sienes y gritó al embaucador: ni...

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