Karaganda, la ciudad de los esclavos

  El boulevard Mira de Karaganda ofrece sombra, frescor, exuberancia, verde. Los álamos buscan las nubes mientras que a ras de suelo niños rubios de ojos azules y morenos de ojos rasgados rompen el aire con sus columpios. Karaganda es una gran ciudad de majestuosas avenidas repletas de árboles. ‘Por cada álamo sembrado hay cinco cuerpos enterrados debajo’, contaba la escritora Larissa Zorenko al periodista británico Christopher Robbins. Miro los imponentes árboles, frondosos y agradables, pero ya no los veo igual. Porque Karaganda, como decía, está llena de avenidas larguísimas, de arboledas, de parques y jardines. De hecho Karaganda...

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