Con la Guardia Indígena de Colombia

Suelen ir serios, solemnes, ceñudos incluso. Caminan firmes, con paso rápido, avasallador. Muchos calzan botas de agua y ondean banderas rojiverdes, se cubren con gorras rojiverdes, se tapan la boca con pañuelos rojiverdes. Tienen miradas oscuras que observan con desconfianza y uno no puede menos que sentirse intimidado porque sus ojos tienen algo de acusador. Van muy juntos, unidos con palos que usan a modo de barandilla. Parecieran asomados a un balcón esperando a que se forme una pelea para bajar a fajarse con quien haga falta. Y sin embargo, es pura fachada. Porque son pacíficos, porque sus miradas...

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