Muertos y enterrados en cal viva

En el centro de la plaza yacen cuatro cuerpos. Una mujer derrama parsimoniosamente cal viva sobre los restos. Alrededor, los familiares asisten emocionados a la destrucción de lo que una vez fueron unos seres queridos. No importa que no sean sus seres queridos ni que no estén muertos. En ese momento son sus seres queridos, sus muertos. Los ojos se entornan para ver mejor esos muertos que no están muertos y reconocer otros muertos que sí lo están. Entonces lloran. Hipean. Sorben mocos. Se estremecen. No importa que la plaza donde yacen los cuatro cuerpos no sea la plaza...

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