Este post se ha leíd721veces

La impresionante Biet Amanuel

¿Y qué decir de Biet Mikael? Hay quien dice que Biet Debre Sina, el siguiente templo, no es siguiente sino el mismo y que antes ambos santuarios eran uno solo conocido como Biet Sina. En realidad ambas se alzan en paralelo y tal vez por eso ambos interiores parecen igualmente claustrofóbicos. A las puertas de Biet Mikael un sacerdote reposa tumbado en un escalón mientras lee atento su biblia en amárico. Para dar mayor sensación de surrealismo a pocos metros de su entrada se levanta un tocho de piedra tallada con un misterioso letrero: Tumba de Adán. No es la única tumba de la que se sospecha presencia fúnebre porque en el interior de Biet Mikael dicen que reposa el mismísimo rey Lalibela aunque levantar la losa se considera sacrilegio y la duda flotará por los siglos de los siglos.

La pretendida tumba de Adán encajonada entre muros de iglesias que antes fueron montañas

Por su parte Biet Debre Sina, el templo paralelo, se levanta sobre un basamento típico de la civilización Aksum, tres escalones enormes que no son tales. La tercera en discordia de este abigarrado grupo es la Biet Golgotha, o la casa del Gólgota, o, lo que es lo mismo: del Calvario.

Comienzo ya a sentirme agobiado de tanta santidad y me dirijo a la zona este, donde me encuentro un auténtico laberinto con grandes zanjas que sirven de calles, túneles que no llevan a ninguna parte, otros que se pierden en una negrura aplastante y alguno más que desemboca en nuevos edificios. Como Biet Gabriel Rafael, que en algunas partes consideran también dos iglesias distintas: la de Gabriel y la de Rafael. Esta última se quedó sin techo, aunque ya está reconstruido, y los servicios se realizan en la primera.

Dos sacerdotes me miran desde la oscuridad, puedo ver centellear sus ojos, una pareja de japoneses entra con cara de alucinados y me hace recordar que estoy en este planeta. Algunos arqueólogos creen que este conjunto servía de residencia real y que el propio Lalibela se dirigía a sus súbditos desde el tejado.

La piedra en algunos casos parece enferma, como picada por viruela

Biet Amanuel es la más currada desde el punto de vista del tallaje y en sus túneles hay cámaras inaccesibles donde reposan los restos de los peregrinos que piden ser enterrados en un lugar de tamaña santidad  ¿Y qué decir de Biet Abba Libanous? Es la única que permanece unida a la montaña por techo y paredes y su construcción recuerda más a Petra que al resto de estas iglesias. A pesar de lo grandioso de su vista, el interior es más bien reducido y austero.

Esta es la puerta de la tumba de Adán

Y hay más. Bet Danghel, o casas de las vírgenes, Bet Debre Sinai, la casa del monte Sinaí, y Bet Mercurious, debo imaginar que la iglesia de san Marcos. El profesor británico de arqueología David Phillipson cree que este conjunto es medio siglo más antiguo que el resto y que pudo formar parte de un palacio de la civilización Axum…

A pocos metros de las iglesias, y dentro del complejo, viven los monjes y las monjas en estas cuevecitas con puertas de lata

En la misma pared de la que salieron las iglesias: casitas de monjes. Viven acurrucados en cuevas minúsculas, cubiertas con puertas de lata, entre telas de colores, con la única salida de un pequeño camino que más bien parece una zanja. Abajo, la santidad de los templos. Arriba, un grupo de niños recita la biblia repetitivamente, parecen hipnotizados, un ejército de moscas merodea maleducada y se posa en labios, narices y ojos. Los niños no hacen caso a estas minucias, por mucho que zumben, y siguen sus sonsonetes con fervor. Porque en Lalibela hay tantas moscas como preguntas surgen de los templos.

Una ciudad que a primera vista parece deslavazada, inconexa, colina abajo, colina arriba, colina abajo otra vez, colina arriba nuevamente. ¿Cómo recorrer esto a pie? A las horas de estar en Lalibela todo adquiere un sentido distinto, sobre todo porque el pueblo, las montañas, la vida entera gira alrededor de las once iglesias (y de los monumentos cercanos). Lalibela es lo que es por sus iglesias. Y pronto lo será mucho más porque los chinos están ya abriendo una enorme autopista que dará paso a la mayor amenaza de los tiempos: las multitudes de curiosos. Porque multitudes ya hay pero son de otro tipo. Son las multitudes locales de peregrinos y devotos.