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Nunca pensé que una escalera mecánica pudiera dar tanto qué hablar. Pero sí, es posible hacerlo más allá de Buero Vallejo… Miro hacia arriba y me digo que los que eligieron vivir en esta maraña de montecitos y montezotes debían tener unas piernas recias y fuertes. Tal vez pertenecieran a una raza superior de atletas especialistas en subidas verticales. Y los habitantes de hoy día necesitamos cacharros y trastos que nos hagan la vida más fácil. Porque la escalera mecánica que comienza donde estoy recorre ochocientos metros y salva un desnivel de ciento cincuenta metros que, de otro modo, necesitaría sangre, sudor y lágrimas. Y mucha agua, con este calor.

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Para ser sinceros, la escalera no es una. Tampoco es trina. Es un sistema integrado de escaleras mecánicas que conecta dos barrios y ha tenido el privilegio de ser conocida como la escalera mecánica cubierta más larga del mundo. La escalera mecánica conecta catorce calles y corre en un solo sentido. Pero un sentido cambiante. A las diez de la mañana la escalera funciona hacia arriba, en dirección a las zonas residenciales. Y así hasta medianoche, cuando se para. A las seis de la mañana se enciende pero el sentido es el inverso: hacia abajo. Se supone que para favorecer a los currantes de Hong Kong, que por la mañana tienen prisa en bajar y pasado el mediodía tienen prisa en subir. Por cierto, no se les ocurra cometer algún despropósito: la escalera está más que vigilada…

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A medio trayecto hay una máquina que añade dos dólares locales al abono del transporte local, por aquello de incentivar el uso de la dichosa escalerita y como premio por no usar vehículos a motor. Y eso que el uso del artilugio es entretenido. Puede uno husmear en el interior de las casas cuyos barrios transita, desde el Mid Levels hasta Central, puede uno ver cómo la gente toma copitas a las puertas de los bares, cómo aquella familia ve la televisión en su salón, la ropa tendida en el interior de los patios. Incluso podía verse al australiano Christopher Doyle, un conocido director de fotografía, enseñarle a uno su culo al aire desde su apartamento. Por no mencionar los enormes rascacielos con sus andamios de bambú, su cuidado feng shui, el impresionante orden de la ciudad.

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La escalera costó nada menos que treinta millones de dólares en 1993 y en un principio los vecinos la vieron como un mamotreto sin mucho interés y muy caro. Aunque sigue teniendo detractores, y algún estudio incluso dice que no ha servido de nada porque el tráfico sigue igual, se ha convertido en un atractivo más de la ciudad. Los veinte minutos que se tarda en subir se disfrutan como en uno de esos autobuses que te enseñan la ciudad encaramado en una segunda planta. Pero de pie.

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En esta escalera, recuerden: la escalera mecánica cubierta más larga del mundo, el adjetivo ‘cubierta’ es crucial porque las hay más largas sin cubrir. Por ejemplo, en el gran Cañón Enshi, en China, aunque los rusos protestan y dicen que está en el parque Pobedy, en Moscú. Y eso me recuerda los vericuetos que usan los empresarios del turismo para alcanzar su minuto de gloria: en Filipinas navegué por el río subterráneo de agua dulce navegable más largo del mundo porque el río subterráneo de agua dulce del mundo, que no es navegable, le saca varios kilómetros. En el matiz está la diferencia…

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