Aparecen de pronto, de la nada. Y eso que es una multitud que se la ve de lejos, que caminan muy juntos, sus rostros embozados, tapados con cascos, mascarillas, viseras enormes. Llevan paraguas, van de negro, hay quien tiene máscara antigás, hay quien una simple careta contra la polución. Alguno vi que se había construido redecillas de papel de plata que parecían cuernos. La marea negra avanza por la acera, hay que tener suerte para encontrarlos fuera de las manifestaciones anunciadas.

De pronto una avanzadilla salta a la carretera, una autopista de muchos carriles, tal vez diez, creo que más. Se dirigen a toda prisa a las cabinas de peaje, sus paraguas abiertos, sus rayos láser apuntando cámaras que yo no veo. Se plantan ante los vehículos en actitud amistosa pero firme: los últimos coches y furgonetas se apuran por pasar antes de que sea imposible. Te sientes raro en mitad del asfalto de una autopista de diez carriles por la que no pasan coches. Los conductores hacen sonar sus cláxons, salen manos con los pulgares hacia arriba, escucho voces de apoyo.

Los chavales colocan conos en la carretera, aparecen grupos cargando vallas que han sacado de no sé dónde, la multitud que esperaba en las aceras salta de pronto a la carretera y el tráfico queda interrumpido. Escucho sirenas lejanas: la policía intentando llegar. Pero el tráfico ha quedado interrumpido, como decía, y les resulta imposible alcanzar el lugar. Entre las penumbras de la noche veo sombras trasladando señales de tráfico, bloques de piedra, objetos indeterminados. Los chavales actúan al unísono, son un organismo compuesto de muchos organismos, cada cabeza piensa pero entre todas las cabezas piensan más. Y no pueden bajar los brazos porque no se enfrentan al gobierno de una ciudad o al gobierno de un país cualquiera. ¡Les ha dado por enfrentarse nada menos que a China!

Una organización de cabecillas sustituibles, una organización más parecida a la mítica Hidra que a una asociación de estudiantes: por cada cabeza que le cortas le salen dos. Las primeras manifestaciones fueron convocadas por el Frente Civil de Derechos Humanos, lo que les ha costado muy caro a sus dirigentes aunque no se consideran los líderes de nada. Otra cabeza visible, aunque él dice no ser nada, es Joshua Wong, un joven de poco más de veinte años que ya despuntó en 2014 con la conocida Revolución de los paraguas y que desde entonces no deja de entrar y salir en prisión. ‘Si la protesta tuviese líderes, Pekín los arrestaría’, ha llegado a declarar dando por supuesto que si existe una organización nadie sabrá quién es a ciencia cierta. 

Los manifestantes saben cuáles son las farolas que no son farolas sino sistemas de reconocimiento facial encubiertos, los manifestantes saben que cubriendo con punteros láser la cabecera de los antidisturbios impiden el funcionamiento de los sistemas de videovigilancia que les identifican con nombres y apellidos, los manifestantes saben que hay cámaras que ni siquiera sospechan y por eso llevan sus paraguas abiertos, aunque no llueva, aunque no queme el sol porque es de noche. Porque en Hong Kong la tela de los paraguas está preparada especialmente para los rayos UVA.

Se comunican gracias a sistemas alternativos a los habituales. ¿Whatsup, messenger, telegram? ¡Eso es de principiantes! Utilizan el chat de Tinder para cuadrar citas, organizan quedadas con los sistemas de los cazadores de Pokemons, lanzan ubicaciones a través de grupos de lectura de biblia, cuadran citas a través de conductores de Uber que deshabilitan sus GPS para poder llevar a los manifestantes sin dejar huellas, la cartelería se envía a través de Airdrop…

Por Facebook lanzan emisiones en directo por las que puedes saber qué está ocurriendo en el momento pero no en el futuro. Los videojuegos les han servido de entrenamiento, la escuela les ha dado herramientas para saber cómo organizarse. ¿Que puede estar detrás una potencia extranjera? ¡Pues claro! Pero los jóvenes hongkoneses han sido formados para algo más que para intentar despuntar en una empresa de brokers de siglas inglesas. Un ejemplo: nueve de cada diez estudiantes de quince años tiene niveles de excelencia en el nivel básico de ciencias, lectura y matemáticas. Durante el curso 2016-17 el gobierno gastó 84.000 millones de dólares en educación, el 17% del gasto total

Viendo que la metodología de memorización de contenidos solo conducía a la insatisfacción y desmotivación y que no conseguían mejorar el ingreso en el mundo laboral aumentaron las técnicas pedagógicas en comprensión profunda de los contenidos, el pensamiento crítico en las aulas, la aplicación de contenidos a la hora de resolver problemas y una gran libertad de los alumnos para elegir las asignaturas que realmente les motivan. El currículo actual es flexible y busca sobre todo mejorar el equilibrio entre los aspectos intelectuales, sociales, morales, físicos y estéticos con mayor énfasis en las habilidades transversales, habilidades de pensamiento, valores y actitudes. El resultado no sólo se ve en las aulas y en los exámenes: creo que es lo que veo en la calle. 

Unos muchachos destacan porque no van de negro: llevan chalecos reflectantes. Son paramédicos que te ayudarán si sufres algún percance. Hay expertos en devolver botes de gas con raquetas de tenis, hay expertos en tapar botes de humo con conos de tráfico, hay expertos para casi todo. Todo esto tiene más de videojuego que de guerrilla urbana. El ingenio y el aprovechamiento de todos los recursos tiene algo de académico. Conocen las técnicas de propaganda y las usan para amplificar su mensaje al mundo. ¿Que tenemos uno de los aeropuertos más transitados del mundo? ¡Usémoslo para propagar el mensaje a todas las nacionalidades que nos visitan y si la cosa se pone fea usémoslo para congestionar el tráfico de todo el sudeste asiático! ¿Que los occidentales están en guerra comercial con China? ¡Usémoslo para provocar con banderitas gringas y británicas a ver si entran las tropas de Pekín y rompen el acuerdo internacional de 1997! Todo es enormemente arriesgado, pienso, porque la comunidad internacional es muy dura con Sadam Hussein pero no con Vladimir Putin, es implacable con Irán pero no con China. ¡Solo sabe ponerse dura con los que huelen a víctima fácil! Y China débil, precisamente débil, no es. Pero la bola ha comenzado a rodar y ya no hay quien la pare. La falta de una cabeza visible también puede jugar en contra de una negociación con el gobierno de la ciudad, pienso yo, porque a ver con quién se sienta la señora Lam…

El tráfico ya está interrumpido, la multitud vuelve a las aceras, toma las escaleras de uno de esos túneles que comunica los grandes rascacielos con aires acondicionados exteriores, se dispersa entre los peatones, los grupos de negro se separan hasta la próxima quedada. No hay una botella de cerveza, nadie fuma, nadie grita. Los paramédicos entran en un tienda para comprar unas botellitas de agua y se pierden en la noche consultando sus móviles. Hoy no ha habido pelea con los antidisturbios. Mañana, quién sabe, porque la tensión sube por días y el intercambio de violencia es ya cotidiano…