Categoría: Oriente Medio

Viaje a Baalbek: los templos de la lujuria

Justo bajo mis pies unos padres trajeron a su hija adolescente para que la desvirgara algún desconocido. Sentado sobre una pared medio derruida mis pies cuelgan sobre lo que debió ser el sancta sanctorum del templo romano de Júpiter mientras el atardecer colorea la plaza de un amarillo líquido y brumoso. Puedo imaginar entonces a los padres agarrados de la mano, sonrientes, intercambiando miradas cómplices mientras que un desconocido, insisto, desfloraba a su hija impúber. Suena duro pero suena duro ahora: hace cinco o seis mil años podía no sonar tan extraño. Los cananeos eran así, tenían esas costumbres,...

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La piedra de Abdul

La piedra de Abdul tiene casi veinte metros de largo, seis de ancho y una altura de cinco metros y medio. Es el orgullo de Abdul, no hace falta decirlo. Podemos decir que quiere tanto a su piedra como a su familia. Y no es un menosprecio, ni mucho menos: su esposa, sonriente a su lado, descarta cualquier tipo de celos con una amplia sonrisa: entre ellos siempre habrá una piedra. Ambos posan para mi cámara ante la piedra de Abdul. La piedra de casi veinte metros de largo, seis de ancho y una altura de cinco metros y...

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Las tres muertes de los judíos libaneses

He entrado en el cementerio judío del centro de Beirut aprovechando que la puerta estaba abierta porque un muchacho que trabaja en un bar cercano ha entrado a reponer bebidas: ¡los espíritus de los judíos libaneses comparten espacio con cajas de coca cola! Y entonces veo fascinado que los muertos del camposanto han muerto muchas veces: las huellas de las balas son visibles en algunas lápidas, hay tumbas despanzurradas por algún proyectil, tropiezo con trozos de mármol por los senderos. Me escurro entre las sombras porque el muchacho no me ha visto entrar y no sé si me echará...

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Los fantasmas del hotel Palmyra

En la habitación hace frío y no me fío de una estufa que pierde su tubo por las alturas. La cisterna del inodoro hace ruido y la puerta del baño no cierra del todo. Miro la cama con aprensión pero no hay nada que temer: es muy cómoda aunque a cada movimiento cruje y gime como si celebrara una orgía multitudinaria: duermo hecho una momia, sin moverme, pero al menos es calentita y mullida. Pienso entonces en quién habrá dormido aquí antes que yo: ¿el emperador de Etiopía, Hailé Selassié? ¿El Sha de Persia? ¿Tal vez Nina Simone, la...

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