Categoría: Cáucaso

Viaje al Nagorno Karabagh: las matrículas azeríes del hotel Titanik

Una vez hubo acabado la guerra, los vecinos de Vank recorrieron las calles de su ciudad y de las ciudades vecinas arrancando las matrículas de los vehículos que sus convecinos azeríes habían abandonado en su loca huida al que a partir de entonces sería el país más enemigo de todos: Azerbaiyán. La región del Nagorno Karabagh se rehacía de una sangrienta guerra con ribetes fratricidas y miraba al pasado común con pesar mientras ansiaba un futuro lleno de luz: serían parte de Armenia. Casi tres décadas después el ‘Jardín Negro’, o Nagorno Karabagh, es un país de opereta, un...

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Viaje a Erevan: la capital de los armenios

  En el centro del Cáucaso sur existe un país que tiene mucho de la irreductible aldea de Asterix y Obelix. Se llama Armenia y, como alguien me dijo en la capital de la vecina Georgia, parece levantarse sobre una roca. La entrada en el país desde el norte resulta, a ojos de un profano, un tanto desapacible porque la frase martillea el cerebro y deforma la realidad hasta convertirla en más real de lo que es. ‘Es cierto’, me decía, ‘esto es una roca’. La carretera, que ya en Georgia dejaba mucho que desear, se convierte en Armenia...

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Viaje a Azerbaiyan: en la ciudad abandonada de Agdam (II)

Desde el minarete de la mezquita, Agdam ofrece una visión apocalíptica. A vista de pájaro las calles son más visibles que a ras de suelo pero el grado de devastación es tan grande que parecen más unas ruinas antiguas que unas recientes. Las casas son identificables aún como tales y en un ejercicio de imaginación no muy severo puedo ver a la mujer que se dirige al mercado, a los abuelos sentados fumando narguile, el peluquero de la esquina y los contrabandistas conduciendo alocadamente un coche. Pero una vez desecho el embrujo todo desaparece y la realidad se impone....

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Viaje al Estrecho de Gibraltar (II): hijos de dos mares: la mare que parió al levante y la mare que parió al poniente

En estos dimes y diretes, un tal Tarik, que era gobernador de Tánger, se aventuró a cruzar el estrecho, tras su demoledora victoria sobre los visigodos de Ceuta, y en el 710 de nuestra era conquistó lo que en aquel entonces era la isla de Tarifa pero se volvió porque no tenía permiso para semejante gesta y se le quemaba el cus cus. Tariq era un bereber con indudables dotes para la lucha y como aquel que dice: ya había puesto su patita en la península ibérica. Le debió de resultar fácil eso de cruzar el estrecho porque apenas...

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