Categoría: Asia

Viaje a Almaty: en el corazón de Asia Central

  Hay que alejarse de Almaty para ver la ciudad que ya no está. La que cultivaron los neolíticos, los escitas, los mongoles de la Gran Horda, los nómadas de las estepas, los colonos rusos. Porque si miras a tu alrededor sólo ves grandes avenidas, rascacielos, frondosos parques, autovías de seis y ocho carriles. Todo a una escala de gigante. De gigante soviético. Porque la ciudad de antaño, la que vio nacer las primeras manzanas, la ciudad en la que lamió sus heridas Trotski, los barrios en los que creció la ira del más radical de los extremistas rusos,...

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La isla de los rohingyas

‘Irán todos a una isla que se están construyendo frente a la isla de Bashan Char’, me dice Ansar, un refugiado rohingya que huyó de Myanmar hace ya veinte años. Al principio me pareció un disparate porque, ¿a quién se le ocurre construir una isla? ¿Se construyen las islas? Los chinos sí lo hacen en el mar de China, apenas a tiro de piedra de las islas Filipinas.  Pero más tarde lo leí en la prensa bengalí y sentí un escalofrío: sí, es posible que a alguien se le haya ocurrido la idea de ‘construir’ una isla para albergar refugiados....

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Las extravagantes tuberías soviéticas

Serpentean por las calles, se encaraman en descansillos, rodean plazoletas, se cuelan con descaro en parques infantiles, dificultan la salida de los vecinos, afean el paisaje y lo convierten en la pesadilla de algún niño gigante que juega desde las alturas con las ciudades como si fueran maquetas de lego. En ocasiones van dos en paralelo, otras veces son más, tal vez cinco, diez, enormes racimos de tubos plateados que se adentran en jardines, discurren paralelas a las viviendas, saltan carreteras y canales. Son horribles pero dentro viaja a toda pastilla el confort de los vecinos. En su interior...

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La Mano de Nursultán y el árbol de la vida

A ciento cinco metros de altura vive para siempre la mano de Nursultan Nazarbayev. Es una mano como todas las manos. Sólo que brilla. Y que es acogedora. Y que en lugar de ser convexa, es cóncava. Espera que pongas tu mano en su mano para acogerte y transmitirte la energía incansable del que no ha parado un segundo desde hace al menos cinco décadas. Tal vez seis. O incluso puede que siete. A los ciento cinco metros de altura el mundo está a tus pies. Aquí no. Está a su mano. La mano que ha apretado con fuerza...

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