Categoría: África

El código Mudil

Enterrado en una tumba de un cementerio sin pompa, sirviendo de almohada a una adolescente muerta dieciséis siglos atrás, yacía (se suponía que para siempre) un libro de salmos. Pero no cualquier libro de salmos: el Libro de Salmos. El libro encuadernado más antiguo del que tengamos constancia, cuatrocientas noventa páginas de pergamino encuadernadas con cubiertas de madera sujetas con cuero, escrito a mano en dialecto copto con caracteres del griego antiguo que se completan con siete jeroglíficos del periodo tardío del antiguo Egipto.  Algunas palabras del griego y del copto no se habían visto nunca antes y sacudieron...

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En la mezquita más antigua de África

Cuando se levantó por vez primera esta mezquita Mahoma sólo llevaba nueve años muerto. Cuando se levantó por vez primera esta mezquita la capital de Egipto se llamaba Fustat. Cuando se levantó por primera vez esta mezquita no había ninguna otra en África así que los vecinos la miraron extrañados porque la mayoría no había oído hablar jamás del Islam. Lo grandioso es que mil quinientos años después sigue ahí. Renovada, claro, porque apenas queda nada del primer edificio, construido en el emplazamiento de la tienda de campaña del general Amr ibn al-As, el victorioso militar árabe que le...

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Con la abuela Lucy

Lucy tenía apenas veinte años cuando murió, no medía más allá de metro diez centímetros ni alcanzó los treinta kilos de peso. Una niña, podría pensarse, o tal vez una muchacha impedida, desmejorada. Pero si atendemos a la catalogación de Lucy: Australopithecus afarensis, y a que su muerte se produjo en un intervalo entre los tres millones doscientos mil años y los tres millones quinientos mil años, Lucy puede que más que una niña grande o una muchacha desmejorada fuera una mona de buen tamaño.      Su nombre nos lleva a equívoco porque Lucy suena a adolescente desatada...

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Los que se quedan

  Una patera desembarca en una cala de Roche. En Conil de la Frontera, Cádiz. Los tripulantes bajan ante el asombro de los bañistas y se dividen en grupos de intereses. Los subsaharianos corren pero de alegría, saltan, elevan las manos, saludan contentos. Los marroquíes menores charlan con los bañistas, bromean. Los marroquíes adultos corren también pero como alma que lleva el diablo. Buscan lugares altos, bosques. Buscan huir. Pero los subsaharianos no: esperan a la policía, se abrazan, posan ante las cámaras. Tienen de su parte a la ley. Y no porque la ley les permita quedarse en...

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