Categoría: Viajes

Montmartre, santidad y vicio

San Dionisio, y su cabeza, en la catedral de Notre Dame En el año 272 de esta era Dionisio, a la sazón primer obispo de París, fue capturado por las tropas de la imperial Roma y decapitado en un monte cercano a la ciudad. Los soldados debieron frotarse los ojos varias veces cuando el ajusticiado se agachó, recogió su cabeza cercenada y se marchó por donde había venido. Dice la leyenda que el sorprendente Dionisio caminó seis kilómetros con la cabeza bajo el brazo, que atravesó el monte, que recorrió caminos y vadeó riachuelos para, y finalmente, entregársela a...

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En una boda eritrea

Ibrahim salió de su hogar con lo puesto y tres años después todavía no ha vuelto. Atrás dejó todo, todo lo que a uno lo caracteriza, sus libros, su ropa, su cepillo de dientes, sus fotografías. ‘No quería que nadie sospechara’, me dice mientras sus amigos cantan a voz en grito. Y comenzó a caminar hacia el norte, sin saber siquiera dónde estaba el norte. ¿Y por qué se va así, sin decir ni adiós, sin una maleta, de tapadillo? ‘Porque aquello es invivible’, me dice. ‘Por favor’, susurra, ‘no vaya a poner mi nombre en ninguna parte’. ¡Y...

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Los corredores de la Plaza Meskel

La Plaza Meskel es el centro urbano de Adis Abeba pero también tiene reminiscencias a patio de frenopático, a recreo infantil, a escenario de circo. A primera vista parece un inmenso anfiteatro habitado por locos con prisa. Todos corren subiendo o bajando pero dando larguísimos rodeos que toman completamente la plaza. Pero nada es verdad. No es exactamente el centro urbano, no son locos con prisa, no dan rodeos. La Plaza Meskel es uno de esos puntos de encuentro que tiene cualquier ciudad. Y Adis Abeba no va a ser menos. Para empezar dicen que si completas todos los...

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En la Mezquita Azul

Si va a visitar la Mezquita Azul intente no coincidir con la hora del rezo porque tendrá que esperar fuera. A no ser que sea musulmán, claro, entonces podrá entrar y dedicarle unas plegarias al Altísimo lejos del calor de la canícula. Si va a visitar la Mezquita Azul intente no coincidir con las hordas de turistas que lo toman todo, todo lo tocan y todo lo miran. Como usted mismo, vaya, a no ser que sea devoto musulmán, amante del pueblo otomano, estudioso de la arquitectura o armenio buscando venganza. Y eso que el arquitecto que inspiró el...

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