Categoría: Personajes históricos

En el museo Botero de Bogotá

Pues yo veo gordos. Y gordas. Hombres, mujeres, animales. Incluso esqueletos. Todos gordos. Y gordas. ‘No pinto gordas’, dice Fernando Botero, ‘le doy protagonismo al volumen’. Y vuelvo sobre mis pasos a repasar las pinturas que Bogotá ofrece altruistamente al curioso que visita su casco histórico. Gordos, concluyo. Y gordas, añado. ‘No he pintado una gorda en mi vida’, cuenta Botero en esta otra entrevista a EFE, ‘busco darle protagonismo al volumen, hacerlo más plástico, más monumental’. Y lo consigue de todas todas. Nadie lo niega y yo tampoco. Fernando Botero es el pintor más universal que ha dado...

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La esquina de Jorge Eliecer Gaitán

En la esquina de la Jiménez con la Séptima de Bogotá Jorge Eliecer Gaitán muere todos los días a eso del mediodía. En el mismo lugar donde cayó asesinado una indígena embera pide limosna bajo la miríada de placas conmemorativas de tan ilustre asesinato. ‘Aquí cayó Jorge Eliecer Gaitán caudillo del pueblo’, puede leerse en una, ‘En este lugar fue asesinado Jorge Eliecer Gaitán, paladín de la democracia’, reza otro. La esquina parece un altar en honor de un hombre que ya perdió su humanidad para convertirse en símbolo. Una pintada lo reproduce, mal que bien, lanzando una de...

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Viaje a Cartagena de Indias: Blas de Lezo y el castillo de San Felipe

El Almirante Blas de Lezo perdió una pierna en 1704 durante la guerra de la Sucesión española, un ojo en 1706 luchando contra los franceses, y un brazo en 1714 nuevamente en la guerra de Sucesión. Caminaba a duras penas con una pata de palo y el brazo huero más que inútil era una molestia. Pero aún le faltaba lo peor: una bala de cañón le hirió la pierna sana, la mano que aún le funcionaba y le creó un cuadro de heridas infectas que le costó la vida misma. Si piensan que todo esto dolió al que fue...

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Alonso de Sandoval: el defensor de las Negritudes

       Alonso de Sandoval dedicó cuarenta y cinco años a observar los despojos humanos que los barcos negreros trasladaban desde la lejana África al puerto de Cartagena de Indias. Dicen que bautizó a más de sesenta mil, que vomitó sus entrañas al bajar a las fétidas bodegas donde se hacinaban vivos y muertos junto a moribundos y heces, y que de tanto hablarles en un latín que nadie entendía terminó entendiendo él mismo lo que significaba ser africano. Dejó de verlos entonces como lo que no eran pero todos suponían: bestias, y los supo humanos, y su inicial tarea...

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