Categoría: Personajes históricos

Con la conciencia tranquila voy al sacrificio

El 3 de julio de 1898 el gaditano Pascual Cervera y Topete supo que pasaría la historia. Pero no por sus hazañas, que las tenía, ni por su valor, del que no había duda. Cervera supo que su nombre quedaría retratado indefectiblemente en los anales de la historia como el hombre que perdió Cuba. En su defensa hay que decir que la responsabilidad no fue suya sino de sus altos mandos, apoltronados en cómodos sillones de palacio, y que la orden no dejaba sospechas porque se le instó a luchar contra una flota muy superior y a pleno día....

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En el museo Botero de Bogotá

Pues yo veo gordos. Y gordas. Hombres, mujeres, animales. Incluso esqueletos. Todos gordos. Y gordas. ‘No pinto gordas’, dice Fernando Botero, ‘le doy protagonismo al volumen’. Y vuelvo sobre mis pasos a repasar las pinturas que Bogotá ofrece altruistamente al curioso que visita su casco histórico. Gordos, concluyo. Y gordas, añado. ‘No he pintado una gorda en mi vida’, cuenta Botero en esta otra entrevista a EFE, ‘busco darle protagonismo al volumen, hacerlo más plástico, más monumental’. Y lo consigue de todas todas. Nadie lo niega y yo tampoco. Fernando Botero es el pintor más universal que ha dado...

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La esquina de Jorge Eliecer Gaitán

En la esquina de la Jiménez con la Séptima de Bogotá Jorge Eliecer Gaitán muere todos los días a eso del mediodía. En el mismo lugar donde cayó asesinado una indígena embera pide limosna bajo la miríada de placas conmemorativas de tan ilustre asesinato. ‘Aquí cayó Jorge Eliecer Gaitán caudillo del pueblo’, puede leerse en una, ‘En este lugar fue asesinado Jorge Eliecer Gaitán, paladín de la democracia’, reza otro. La esquina parece un altar en honor de un hombre que ya perdió su humanidad para convertirse en símbolo. Una pintada lo reproduce, mal que bien, lanzando una de...

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Viaje a Cartagena de Indias: Blas de Lezo y el castillo de San Felipe

El Almirante Blas de Lezo perdió una pierna en 1704 durante la guerra de la Sucesión española, un ojo en 1706 luchando contra los franceses, y un brazo en 1714 nuevamente en la guerra de Sucesión. Caminaba a duras penas con una pata de palo y el brazo huero más que inútil era una molestia. Pero aún le faltaba lo peor: una bala de cañón le hirió la pierna sana, la mano que aún le funcionaba y le creó un cuadro de heridas infectas que le costó la vida misma. Si piensan que todo esto dolió al que fue...

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