Autor: José Luís Sanchez Hachero

Viaje a Eurovegas: de Antonio Armijo a Sheldon Adelson

En 1827 el explorador español Antonio Armijo llegó a un espléndido valle que contrastaba con el desierto que lo rodeaba y, exultante, bautizó a la zona con el alegre nombre de Las Vegas. Armijo había alcanzado la remota región siguiendo los pasos de antiguas expediciones y de los indígenas Paiute, una etnia que vivía en la edad de piedra y que hablaba una variación del antiguo nauatl de los mexica. Armijo disfrutó de los manantiales que salpicaban de verdor a una zona tan árida, encontró cobijo bajo las frondosas copas de los árboles y plantó su bandera para incorporar los nuevos terrenos al recién creado estado de México. Apenas dos décadas después los estadounidenses arrebataron la zona a los mexicanos, la incorporaron a sus barras y estrellas y en 1900 el antiguo vergel quedó convertido en un proyecto de ciudad en mitad del desierto. Los paiutes pasaron de vivir una sencilla vida recogiendo bellotas y piñas y cazando ardillas y ciervos a verse rodeados por evangelistas, buscadores de oro, colonos y empresarios que arrancaron la polvorienta región de las garras mexicanas para integrarla primero en Utah, el reino de los mormones, y luego en el estado de Nevada. Aquel desierto tan desagradable que agotó a Armijo resultó ser todo un partidito: tenía oro en abundancia, plata hasta cansarte, montañas nevadas que le dan nombre al estado, el cañón del...

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Viaje a la infamia: Pedro Blanco y su Negra Alma

La paradoja de Pedro Blanco fue el Negro: gracias a él se hizo millonario y gracias a él su nombre retumba por las esquinas de la infamia. Pedro Blanco Fernández de Trava nació en Málaga, sobre el año 1795, y Hugh Thomas destaca que ‘en miseria’. Según Lino Novás, en su libro ‘El Negrero’, Blanco fue hijo de una alta dama y un bajo marinero, un hijo del pecado en una época en la que no se toleraban estos deslices. Creció pobre hasta que uno de sus tíos se apiadó del miserable sobrino y le dio una educación de...

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viaje a México: pasión por las calaveras

  Mi antepasado Francisco de Salazar Hachero fue el comendador general de Nuevo México en 1634 pero se vio involucrado en un turbio crimen, el del gobernador Rosas, y el 21 de julio de 1643 perdió en la ciudad mexicana de Santa Fe la cabeza del modo más literal. Dicen las crónicas que Francisco era tan devoto y pío que esperó paciente la caída de la hoja mortal rezando el rosario y que cuando el frío acero separó en dos parte su ser, la cabeza rodó mientras seguía entonando la monótona oración. También dice la historia que sus verdugos intentaron decapitarlo usando su propia daga pero no lo conseguían porque, seamos francos, cortar una cabeza nunca ha sido una tarea fácil, así que tuvo que ser el propio reo el que gritara: ¡por el amor de Dios, afilen bien ese cuchillo y acaben con mi sufrimiento!’. Francisco de Salazar Hachero. Mi antepasado perdió la cabeza y se unió, tal vez sin sospecharlo, a la tormentosa relación de los antiguos mexica con esta extremidad, la cabeza, la testa, la chola, la calabaza, la molondra, el tiesto, el casco, la mollera. Diego de Ribera, el celebérrimo muralista mexicano, conocía bien esa costumbre de sus paisanos por las cabezas cercenadas, una macabra afición que se remonta a la noche de los tiempos y que evoca sangrientos sacrificios, horribles matanzas y cuerpos desmembrados. [spacer size=»20″]...

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Viaje alrededor del mundo: Ginés de Mafra, el cronista de Mazaua

Mar de Flores, en Indonesia, donde Mafra fue capturado por los portugueses Ginés de Mafra dio la vuelta al mundo dos veces y escribió un bello relato sobe la hazaña. Como premio, su mujer lo abandonó, dándolo por muerto, y los portugueses lo encarcelaron durante casi cinco años, enfurecidos al encontrar un enemigo en sus tierras. Por si fuera poco, le confiscaron sus escritos y persona alguna volvió a verlos jamás. Ginés de Mafra había tomado el testigo de su primo, Juan Rodríguez de Mafra, piloto de Magallanes y hombre de mundo, y tal vez mirándose en el espejo...

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Viaje a Timor Oriental: diez años de independencia

Los independentistas del FRETILIN me despiden camino del aeropuerto   El 20 de mayo de 2002 el planeta Tierra se despertó muy temprano con un nuevo inquilino sobre su superficie. Los locales llamaron a su nueva nación Timor Lorosae, o Timor del Sol Naciente, aunque el resto de la humanidad coincidió en que lo llamaría Timor Oriental, para distinguirlo de Timor Occidental, la otra mitad de la isla, en manos hasta hoy de Indonesia. Llegué a Timor Oriental procedente de Bali en un vuelo medio vacío y con la inquietud del que creía dirigirse al fin de los mundos....

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