Autor: José Luís Sanchez Hachero

Con la conciencia tranquila voy al sacrificio

El 3 de julio de 1898 el gaditano Pascual Cervera y Topete supo que pasaría la historia. Pero no por sus hazañas, que las tenía, ni por su valor, del que no había duda. Cervera supo que su nombre quedaría retratado indefectiblemente en los anales de la historia como el hombre que perdió Cuba. En su defensa hay que decir que la responsabilidad no fue suya sino de sus altos mandos, apoltronados en cómodos sillones de palacio, y que la orden no dejaba sospechas porque se le instó a luchar contra una flota muy superior y a pleno día....

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Selfies, monumentos y privacidad

Las pirámides de Egipto, la torre Eiffel, la torre de Pisa, la Giralda de Sevilla. La lista de escenarios propicios para la estupidez es tan amplia como deprimente. Claro que es una estupidez huera y podría decir que inocente. Porque, ¿a quién daña que ese señor agarre el aire de forma ridícula para que parezca que atrapa la cabeza de la Esfinge? ¡¡A nadie!! A los pies de la torre Eiffel una pareja se fotografía apoyado en un deportivo rojo de lujo. Los jóvenes se agarran de la mano, posan, sonríen. El fotógrafo aprieta el botón, se acerca confiado,...

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En los cafetales de Tolima

Francisco Romero era un sacerdote tan nervioso que imponía a sus feligreses la más extraña penitencia: sembrar café. Su pueblecito, Salazar de las Palmas, al norte del colombiano departamento de Santander, cambió entonces su fisionomía, el verde de sus praderas y el sueño de sus vecinos. Todo era café. Cada arbusto sustituía a un avemaría, a un padrenuestro, al rosario. Y los vecinos, es de suponer que grandes pecadores, sembraron a su vez infinitas matas de café. Tantas que el cultivo se normalizó y cambió la economía local. De eso han pasado ya casi dos siglos y hoy nadie...

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Patrullando por La Línea de la Concepción

La playa del Tonelero tiene vigilancia especial de la policía nacional, de la guardia civil, bloques de cemento para evitar que los vehículos lleguen a la orilla del mar. La observan cámaras, la sobrevuelan helicópteros, la rastrean radares. Cada poco aparecen patrulleras oficiales que husmean sus alrededores. ‘Para nada’, me dice Eusebio (nombre ficticio) mientras conduce su coche patrulla, ‘las narcolanchas desembarcan y las cuadrillas sólo tienen que correr veinte metros cargando fardos antes de perderse por las callejuelas del barrio o de meterlos en sus cuatro por cuatro’. El barrio es La Atunara, la ciudad es La Línea...

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En los subterráneos de Nápoles

Bajo la ciudad de Nápoles existe otra ciudad de Nápoles a la que nunca llega la luz. Se accede por húmedos pasadizos de escaleras resbalosas, estrechos corredores no aptos para obesos y serpenteantes callejuelas subterráneas que desembocan en inesperadas y enormes estancias que en otros tiempos fueron cisternas para almacenar agua. Porque Nápoles, toda su región y todas sus tumbas, las tierras adyacentes a los volcanes, las ciudades congeladas en el tiempo de Pompeya, de Herculano, de Estabia, tiene algo en común: la roca volcánica. La tierra sobre la que se levanta Nápoles no es tierra sino roca en...

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