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El británico Harim Cox luchó contra los piratas del golfo de Bengala, ayudó a sobrevivir a miles de refugiados birmanos expulsados por los señores de la guerra y elevó las condiciones de vida de los habitantes de la región de Chittagong. Como muestra de respeto, la miserable aldea donde se estableció hoy lleva su nombre y el templo budista local tiene una efigie vestida de amarillo que aseguran es el propio militar inglés….

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Nadie podía sospechar que ese recién nacido que lloraba desconsolado en la Inglaterra del siglo XVIII daría nombre a una ciudad de vacaciones en el otro extremo del mundo ni que su efigie adaptada al culto budista sería adorada como un dios. Poco más se sabe del capitán Hiram Cox: eso y que llegó a capitán del ejército inglés. Que nació sobre el año 1760, puede que en Escocia, puede que en el sur de Inglaterra, y que murió en 1799, tal vez de malaria, en la ribera del río Bakkhali, al sur de la actual Bangladesh. Tampoco se sabe si su cuerpo yace allí o en cualquier otro lugar. Podemos sospechar que se casó porque tuvo un hijo, Henry Cox, que llegó a capitán del ejército británico y dejó un libro publicado en Londres en 1821 titulado ‘Diario de un residente en el imperio birmano’, donde arrojó algo más de luz sobre su supuesto padre.

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Sabemos así, o creemos saber, que Hiram fue nombrado Superintendente de Palogkee, el único asentamiento digno de tal nombre al sur de Bengala, una región peligrosa e insalubre que uno puede imaginarse perfectamente porque la situación parece calcada de la actualidad: malaria galopante, violencia en la vecina Birmania, miles de refugiados de la región de Arakan que no eran precisamente bien recibidos por los vecinos locales, piratas que arrasaban las aldeas costeras. Lindando con el imperio británico en tierra bengalí, o más bien las tierras de la Compañía de las Indias Occidentales, se encontraba el estado pirata de Mrauk U, un estado canalla que tenía la extraña traducción de ‘El huevo del mono’. En ese contexto, el capitán Cox limpió la zona de piratas y bandidos, cortó el flujo de refugiados y mejoró sus condiciones de vida. Su labor se sublimó en su más recordada obra: un mercado en el que los locales podían intercambiar sus productos. Parece mentira pero de todos sus esfuerzos este fue el más recordado, el que sería eterno. Por eso los vecinos de la insalubre aldea de Palogkee le cambiaron el nombre: a partir de entonces se llamaría Cox’s Bazaar: el mercado de Cox.

Cox's Bazaar por Hachero

El templo donde habita el inmortal capitán Hiram Cox

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La insalubre y minúscula aldea de Palogkee no sólo cambió el nombre sino también su destino: hoy es la ciudad más turística de Bangladesh, gracias sobre todo a su playa, dicen que la más larga del mundo. El agradecimiento de los vecinos no acabó aquí: decidieron que ese hombre tan bueno debía de estar cerca del mismo Buda y modelaron una estatua a su imagen y semejanza que habría de residir para siempre y jamás en un templo de la ciudad. El templo se llama Mahathindawa y está en el barrio de Pourashava, un templo típicamente birmano pero construido en 1898. El santuario principal está construido alrededor de grandes columnas de madera con suelo de teca pero lo interesante está en el pequeño templo conocido como Maha Thin Daw Gree, donde las efigies budistas se acumulan tras una vitrina. Una de ellas es Cathat Ashun y se supone que es el mismísimo capitán Hiram Cox. El vigilante lo muestra con gravedad, ‘no le haga fotos’, me dice malhumorado mientras le saco una foto, ‘dese prisa, no puede estar más de cinco minutos’. Junto a la vitrina una mujer con una niña reza de rodillas con la cara aplastada contra el suelo. El ambiente es recogido y acogedor pero el aliento del vigilante me lleva a desear salir cuanto antes.

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El 89% de la población bengalí es musulmana, el 9% hindú y sólo un 0,7% es budista. El otro 1% se lo reparten cristianos y otras religiones. Sin embargo, su presencia, la budista, es evidente en la región sur del país, donde se acumulan templos y estatuas, recuerdos de un pasado remoto en el que el budismo fue la religión de referencia. Tan remoto como el siglo XI, cuando toda esta región era parte de un extenso territorio de la religión de Sidharta. Algunos restos son clásicos en el mundo budista como la estatua tumbada del centro de meditación Vimutti Vipassaana, entre las aldeas de Ramu y Lamapara, un templo llamado Bara Khyang que nos regala un deslumbrante (por lo dorado) Gutama Buda de más de treinta metros de largo por casi doce de alto.

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Un delirio muy repetido en todas las naciones budistas y que parecen competir desde Tailandia a la increíble Bagan, en la cercana Myanmar. No lejos de allí se encuentra el templo de U Chitsan Rakhina, un templo encantador y un remanso de paz en cuyo interior charlan dos mujeres con un monje en la semipenumbra de la sala principal del templo. El altar, repleto de las más variopintas cosas, me recuerda mi eterno asombro ante la fe budista, capaz de mezclar libros de veleros antiguos con retratos al óleo de desconocidos, fruta fresca y ropa bordada.

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La mayoría de los budistas de Bangladesh viven en la región de Chittagong, cerca de la vecina Myanmar, de donde salen expulsados musulmanes por los budistas de allí en una lucha que repercute en los budistas bengalíes, que a veces sufren la ira de los musulmanes locales (ocurre de cuando en cuando, como en 2012, miles de musulmanes enfurecidos por una imagen de un corán ardiendo que alguien colgó en facebook provocó motines, saqueos y la destrucción de varios templos (pincha aquí). El otro lado del espejo que viven los musulmanes rohingyas, expulsados por los budistas de Myanmar, como ya traté en este blog. Con el tiempo, me temo, Bangladesh quedará libre de budistas, que serán sustituidos por los rohingyas birmanos, musulmanes expulsados de Myanmar. Los locales siguen postrándose, mientras, ante la efigie del capitán Cox, sus ojos saltones, sus orejas doradas. Tal vez sea la última esperanza de los últimos budistas de Bangladesh, con el recuerdo de los últimos armenios del país (pincha aquí): que el capitán inglés que apaciguó la región en el siglo XVIII vuelva del inframundo y arregle las cosas por segunda vez…

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Sobre el budismo en Bangladesh, en inglés: http://archaeologynewsnetwork.blogspot.com.es/2011/01/brief-history-of-buddhism-in-bangladesh.html#.VyDiFjaG-7A